Tu rechazo es la llama
que en mi interior sentía.
Tu sonrisa la luz,
que en mí, fuerte se guía.
Tu voz en mis oídos
se me hace melodía.
Tu pelo es el camino
que peregrinaría.
Tu mirada se clava
en mi alma, gris, vacía.
Tus ojos son tesoro
que nunca olvidaría,
del fuerte resplandor
que hace la noche día.
Tus labios son la rosa
que nunca me heriría.
Tus besos son perfume
que me dan la alegría
y en las tardes más tristes
deshacen la agonía
de esperarte aquí sólo
con la esperanza mía
de no perderte nunca,
por tu amor moriría.
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