Ciudad romana y árabe,
española y andaluza.
Tierra bella en su riqueza
de monumentos y cultura.
A sus pies el Guadalquivir,
en su valle de frescura,
observado por los miradores
de la muralla suya.
Bañada por un mar de olivos,
verde que embriaga su dulzura.
Cerros y lomas ondulan
con elegancia y soltura.
Y por los sabios es dicho,
escrito en literatura:
que romana naciste,
envuelta en árabe creciste
y cristiana persististe.
Bajo el Salvador se encuentra
enterrada la sepultura
de quien lo mandó construir
en su fuerte estructura.
Vandelvira fue el arquitecto
que creó con hermosura
el arco entrevesado
que aún ahí perdura.
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